Y les dijeron que no

viernes, 9 de octubre de 2009

Cuando el gran pianista polaco Ignace Paderewsky decidió estudiar piano, su profesor de música le dijo que sus manos eran demasiado pequeñas para dominar el teclado.

Cuando el gran tenor italiano Enrico Caruso presentó su solicitud para aprender canto, el maestro le dijo que su voz sonaba como el viento que silbaba por la ventana.

Cuando el gran estadista de la Inglaterra victoriana, Benjamín Disraeli intentó hablar en el Parlamento por primera vez, los parlamentarios le pidieron que se sentara y se rieron cuando dijo: «Aunque ahora me siente, vendrá el tiempo en el que me oirán».

Henry Ford olvidó poner una marcha de reversa en su primer carro.

Thomas Edison gastó dos millones de dólares en una invención que demostró ser de poco valor.

Muy pocos lo hicieron bien la primera vez. Fracasos, repetidos fracasos, son las huellas que hay en el camino hacia el éxito. La vida de Abraham Lincoln demostró que la única vez en que no se fracasa es cuando se hace algo y da resultado. Podemos y debemos «caer» e irnos de bruces hacia el éxito.

Tomado de Maxwell, J. C. 1997; 2003. Actitud de Vencedor.

Aunque otros digan que no, no retrocedamos porque la victoria podría estar a la vuelta de la esquina. Las voces de afuera intentan frenarnos , pero la voz interna de Dios en nuestro corazón siempre nos impulsa, nos desafía y hace dar el último paso de lo que parece derrota pero que es el primer pasó en la realización de nuestra vida.

No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Génesis 15:1

No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Génesis 26:24

El Señor va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides. Deuteronomio 31:8



La amabilidad no puede esperar

martes, 6 de octubre de 2009

Piensa por un momento en aquellas especiales palabras que deseas expresar a alguien que ha sido particularmente amable contigo, o esa nota de estímulo que quieres escribir a un amigo que parece estar un poco desanimado. Tal vez debas realizar esos actos de amabilidad ahora mismo, porque nunca sabes cuándo podría ser demasiado tarde.

Al pensar en tomar acción respecto a nuestras intenciones de ser amables, podemos aprender de Charles R. Haynsworth Jr., un hombre de negocios que animó a sus empleados justo a tiempo.

Aunque él normalmente no firmaba los cheques de sus empleados, lo hizo en septiembre de 1994. Los que firmaban regularmente estaban fuera de la oficina, por lo que se hizo cargo de la tarea. Cuando firmó los cheques, el señor Haynsworth hizo el esfuerzo adicional de incluir una nota en cada uno, agradeciéndoles a sus empleados su servicio.

Al día siguiente, Charles Haynsworth murió repentinamente, pero no sin antes darles las gracias personalmente, por medio de aquellas notas, a cada miembro de su personal.

Tómate hoy el tiempo de escribir una nota de agradecimiento o de ser especialmente amable con alguien que amas. No esperes hasta que sea demasiado tarde para ser amable.

Amaos los unos a los otros con amor fraternal.... Romanos 12:10.


¿Quien recibe las gracias?

lunes, 5 de octubre de 2009

Según un artículo de una revista norteamericana, una mujer residente de Costa Mesa, California, encontró un pequeño paquete en el escalón de la puerta que contenía las llaves de un auto y una nota que decía: "Este regalo es para ti porque te amo." Además incluía un versículo de la Escritura y estaba firmada: "Un ángel del Señor". En la entrada de su casa había un auto último modelo, justo lo que necesitaba para reemplazar su auto ya viejo, el cual funcionaba mal.

La mujer estaba tan agradecida que colgó un cartel en la puerta de su garaje que decía: "GRACIAS DIOS." Un niño vecino le preguntó: "¿Dejó caer Dios el auto desde el cielo?" La revista no informó cuál fue su respuesta, pero seguramente que ella no creía que el auto había caído del cielo. Ella simplemente deseaba comunicar su agradecimiento a su amigo anónimo, quien a lo mejor pasaba por allí. Pero su cartel también estaba haciendo una importante declaración: toda buena dádiva viene finalmente de Dios.

David reconoció esta verdad cuando él y su pueblo celebraban las enormes ofrendas que se habían dado para la construcción del templo. Ellos pudieron haberse dado palmaditas de felicitación en las espaldas e intercambiar mutuas alabanzas por la generosidad del otro. Pero no lo hicieron así. David mostró sabiduría y madurez como líder de Israel al agradecerle a Dios todas sus bendiciones. Él sabía que cuando un regalo viene de manos humanas, es el Señor quien merece la alabanza.

1 Crónicas 29:12.
Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo....