La silla vacia

domingo, 20 de septiembre de 2009

El asiento vacío habla con elocuencia. A pesar de que su mensaje no es agradable, todos lo pueden oir.
Al predicador el asiento vacío le dice: "Tu sermón no vale."
Al que visita la iglesia, le advierte: "Ya ves, vamos perdiendo terreno."
Al nuevo que busca una iglesia donde asistir: "Vale más esperar a ver lo que pasa aquí."
Al tesorero de la iglesia: "¡Cuidado! ¡Habrá un déficit!"
A la madre que preparó la cena: "No me importa lo que haces para mí"
Al compañero de trabajo: "Trabaja por mí que yo llegó mas tarde"
Al músico: " No me interesan tus horas de ensayo y disciplina"
A los miembros presentes les aconseja: "Ustedes también pueden ausentarse el domingo próximo."
A los verdaderos fieles les aconseja: "Trabajad, invitad, orad, orad, llenad esos asientos vacíos."
El asiento vacío testifica contra los cultos. Mata la inspiración, ahoga la esperanza. Aleja el celo y es un peso desanimador para toda iglesia.
Por otro lado, el asiento ocupado es un ala, es un estímulo, es un incentivo y una inspiración al predicador y a toda persona que ama al Señor Jesús.--

Hay muchos lugares donde hay asientos vacíos. Y sus mnsajes son desperanzadores. Pero los asientos ocupados trasmiten la esperanza, la confianza y el vale la pena seguir, porque hay frutos que recoger en el camino.

Cerca de tí hay un asiento vacío?. Busca la persona que debería estar ahí, quizas esta desanimada, frustrada o desilusionada y tú podrías hoy marcar una diferencia para ella o él. El asiento vacío gime esperando que tu hagas algo por volverlo a llenar.
"Tú serás echado de menos, porque tu asiento estará vacío." 1 Samuel 20:18.

No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca. Heb 10:25



Afan efimero

viernes, 18 de septiembre de 2009

La araña teje su tela a costa de un largo trabajo y de numerosas idas y vueltas. Entreteje sus innumerables hilos, sin economizar su sustancia, pues saca el material de sus propias entrañas. Pero basta un escobazo para destruir esa obra de arte. El mismo insecto corre el riesgo de terminar brutalmente sus días bajo los pies de quien hace la limpieza.

¿No ocurre lo mismo con los humanos? Se agotan buscando riquezas o una situación mejor, más bienestar o reconocimiento de parte de sus semejantes, diversas clases de distracciones... Gastan su energía, su inteligencia y su salud tratando de lograr las metas terrenales que se proponen. ¡Y cuando creen haber acabado su obra, se dan cuenta de que se parece a una telaraña!

"Engrandecí mis obras" -escribió el rey Salomón-, "edifiqué para mí casas, planté para mí viñas; me hice huertos y jardines... fui engrandecido... y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu" (Eclesiastés 2:4-11).

Aprendamos a medir lo que hacemos, no en la escala del tiempo que pasa, sino en la de la eternidad. Sin descuidar el trabajo, es necesario dar prioridad a la salvación del alma por la fe en Jesucristo. "¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?" (Marcos 8:36).






Bajo sus alas

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Un artículo en National Geographic varios años atrás mostraban una foto impactante de las Alas de Dios.
Después de un incendio forestal en el Parque Nacional de Yellowstone, los guardabosques iniciaron una larga jornada montaña arriba para valorar los daños del incendio.
Un guardabosque encontró un pájaro literalmente petrificado en cenizas, posado cual estatua en la base de un árbol. Un poco asombrado por el espeluznante espectáculo, dio unos golpecitos al pajarillo con una vara.
Cuando lo hizo tres diminutos polluelos se escabulleron bajo las alas de su madre ya muerta.
La amorosa madre, en su afán de impedir el desastre, había llevado a sus hijos a la base del árbol y los había acurrucado bajo sus alas, instintivamente conociendo que el humo tóxico ascendería. Ella podía haber volado para encontrar su seguridad, pero se había negado a abandonar a sus bebes.

Cuando las llamas llegaron y quemaron su pequeño cuerpo ella permaneció firme. Porque había decidido morir para que aquellos que estaban bajo sus alas pudiesen vivir.

Salmo 91:4 "Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; "

"Ser amado de esta manera debería marcar una diferencia en tu vida. No olvides a Aquél que te amó y murió por ti.
...Tu vida debería ser diferente sólo por eso."