Caminata terrenal

lunes, 31 de agosto de 2009

Después de la misión del Apolo XV, el coronel James Irwin relató algunos de los puntos sobresalientes de su experiencia. Contó de sus cuerpos sin peso flotando libres en la cápsula espacial, el semicírculo en aumento de la tierra como se ve desde la luna, y el descenso triunfal de la cápsula ante un mundo que observaba.

Irwin también habló del impacto que tuvo esa experiencia en su vida espiritual. Dijo que desde la superficie lunar percibió tanto la gloria de Dios como el apuro del hombre apegado a la tierra. Cuando regresó a la tierra se dio cuenta de que no se podía contentar con ser meramente una persona célebre. Tendría que ser un siervo y hablar a su prójimo acerca de una mejor manera de vivir. Irwin concluyó diciendo que si creemos que ir a la luna es un gran acontecimiento, ¡cuánto mayor es la maravilla de que Dios vino a la tierra en la persona de Jesucristo!

Gracias a que el hombre caminó sobre la luna, la ciencia y la tecnología han avanzado formidablemente. Pero gracias a que Dios caminó sobre la tierra, conocemos tanto nuestro origen como nuestro destino. Podemos conocer a nuestro Creador personalmente (Juan 1:14,18), y podemos vivir en su luz (v.9). Por medio de la vida sin pecado de Jesús y de su muerte sacrificatoria podemos conocer el gozo de tener nuestros pecados perdonados y experimentar la plenitud de una vida abundante... todo porque Dios caminó sobre la tierra.
Juan 1:14
Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria.





La verdad del fracaso

domingo, 30 de agosto de 2009

Fracasar no significa que somos fracasados... lo que sí significa es que todavía no hemos triunfado.

Fracasar no significa que no hayamos logrado nada... lo que sí significa es que hemos aprendido algo.

Fracasar no significa que hemos sido unos tontos... lo que sí significa es que teníamos mucha fe.

Fracasar no significa que nos hemos desgraciado... lo que sí significa es que estuvimos dispuestos a intentarlo.

Fracasar no significa que no tenemos lo que se necesita... lo que sí significa es que necesitamos hacer algo de manera diferente.

Fracasar no significa que somos inferiores... lo que sí significa es que no somos perfectos.

Fracasar no significa que hemos desperdiciado nuestra vida... lo que sí significa es que tenemos una razón para comenzar
de nuevo.

Fracasar no significa que debiéramos rendirnos... lo que sí significa es que debemos intentarlo con más fuerza.

Fracasar no significa que nunca lo lograremos... lo que sí significa es que nos tomará un poquito más de tiempo.

Aún cuando tu caida haya sido desastrosa, recuerda que Dios saca provecho de todo, si con mi corazón humilde, reconozco y me dejo guiar por su mano poderosa.

Dios me libró de caer en la tumba;¡estoy vivo y disfruto de la luz! Job 33:28

Sólo una cosa te pido: si acaso llego a caer, no les concedas el gusto de burlarse de mí. Salmo 38:16

Yo estuve a punto de caer,y poco me faltó para que resbalara. Salmo 73:2






La fe que mueve montañas

sábado, 29 de agosto de 2009

Una pequeña congregación en las faldas de las Montañas "Great Smokies" construyó un Nuevo santuario en un lote de terreno donado por un miembro de la iglesia. Diez días antes de que la nueva iglesia fuese inaugurada, el inspector municipal de la localidad le informó al pastor que la playa de estacionamientos no era lo suficientemente grande para el tamaño del edificio. Hasta que la iglesia doblase el tamaño de la playa de estacionamientos, no podrían utilizar el nuevo santuario.

Desafortunadamente, la iglesia con la playa de insuficiente tamaño había usado cada pulgada de su terreno excepto por la montaña contra la que había sido construida. Para poder construir más estacionamientos, tendrían que sacar la montaña fuera de su patio trasero. Sin amilanarse, el pastor anunció el siguiente domingo en la mañana que se reuniría esa noche con todos los miembros que tuviesen una "fe que mueve montañas". Ellos celebrarían una sesión de oración pidiéndole a Dios que removiese la montañan de su patio trasero y que de alguna manera proveyese suficiente dinero para pavimentarlo y pintarlo antes de la fecha del culto de inauguración la semana siguiente.

En el tiempo señalado, 24 de los 300 miembros de la congregación se reunión para orar. Oraron por casi tres horas. A las diez de la noche, el pastor pronunció el "amén" final. "Celebraremosel culto de inauguración el próximo domingo tal y como está programado", les aseguró a todos. "Dios nunca nos ha fallado antes y estoy seguro de que será fiel en esta ocasión también".

A la siguiente mañana mientras trabajaba en su estudio, oyó un fuerte golpeteo en su puerta. Cuando gritó "entre", un capataz de aspecto rudo apareció, quitándose el casco al entrar. "Perdóneme, Reverendo. Soy de la Compañía de Construcción Acme del condado aledaño. Estamos construyendo un enorme centro comercial allá y necesitamos algo de tierra para relleno. ¿Podría usted vendernos un pedazo de esa montaña detrás de su iglesia? Le pagaremos por la tierra que removamos y le pavimentaremos el área desocupada a costo nuestro, si la podemos tener de una vez.
No podemos hacer nada más hasta que rellenemos con tierra y le permitamos asentarse".

Aquella pequeña iglesia fue dedicada el siguiente domingo de acuerdo al plan original y ¡hubo muchísimos más miembros con "fe que mueve montañas" en el domingo inaugural que los que había habido la semana anterior!

¿Nos hubiéramos nosotros presentado para aquella reunión de oración? Alguna gente dice que la fe viene de los milagros. ¡Pero otros saben que los milagros vienen por la fe!

-¡Mujer, qué grande es tu fe! -contestó Jesús-. Que se cumpla lo que quieres. Y desde ese mismo momento quedó sana su hija. Mateo 15:28
Porque ustedes tienen tan poca fe -les respondió-. Les aseguro que si tienen fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrán decirle a esta montaña: 'Trasládate de aquí para allá. Mateo 15:20

Les aseguro que si tienen fe y no dudan -les respondió Jesús-, no sólo harán lo que he hecho con la higuera, sino que podrán decirle a este monte: '¡Quítate de ahí y tírate al mar! Mateo 21:21