El Poder de Tus Palabras

miércoles, 21 de octubre de 2009

Si todas nuestras palabras son amables, los ecos que escucharemos también lo serán.

¡La manera en que nos comportamos con los demás demuestra cuánto creemos en Dios!

■Una palabra irresponsable: puede encender discordias.
■Una palabra cruel: puede arruinar una vida.
■Una palabra de resentimiento: puede causar odio.
■Una palabra brutal: puede herir o matar.
■Una palabra amable: puede suavizar las cosas.
■Una palabra alegre: puede iluminar el día.
■Una palabra oportuna: puede aliviar la carga.
■Una palabra de amor: puede curar y dar felicidad.
¡Las palabras son cosas vivas! ¡Bendicen o maldicen, Alientan o abaten, Salvan o condenan!

Mateo 12:36-37
Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado.

La montaña de basura

martes, 20 de octubre de 2009

Un día antes de pasar el camión de la basura el padre de Jaime ayudaba a hacer sus tareas en la casa. “Detesto hacer esto”, dijo Jaime, en tanto que clasificaba y colocaba las latas en un bote de basura y las botellas en otro.

- “Sería mas fácil si no hubieras dejado acumular todo lo de una semana”, replicó su padre.

- “Me gustaba mucho más cuando tirábamos toda la basura en una de esas grandes bolsas de plástico”, dijo Jaime refunfuñando.

- “Pues si no reciclamos la basura todo lo mas que podamos muy pronto llegará el momento en que ya no habrás más espacios en los basureros”, le dijo su padre.

- “Sí, yo lo sé”, dijo Jaime asintiendo con la cabeza. “El autobús del colegio pasa todos los días por un botadero de basura. Siempre se ve una montaña inmensa de basura. Los muchachos de la escuela le dicen la montaña de basura”.

- “¿Qué es eso que hay allá?” , preguntó el padre señalando hacia una bolsa de papel color café.

- “Ah, son algunas cosas que no supe cómo clasificar”, dijo entre dientes. “Después me ocuparé de eso”.

- “Veamos qué tenemos aquí “, dijo el padre. “¡Hmmmm. Discos, algunos casetes y revistas ¡Show! Estas revistas de verdad son basura. ¿Las has estado leyendo?”

- “Algunos de los muchachos me las dieron”, contestó Jaimito avergonzado.

- “¿Te gustan esas cosas?” , preguntó el padre.

- “Al leerlas en un principio me hacían sentir como un adulto”, admitió Jaime. “Pero luego no me gustaron las cosas que venían a mi mente. Voy a botar todas esas cosas y no volveré a aceptar algo por el estilo”.

- “Me alegro”, dijo el padre. “Cosas como esas pueden hacer que tu mente y tu corazón se llenen de tanta basura que pueden desplazar a Dios”.

¿QUÉ TAL TÚ?
¿Has botado toda la basura de tu vida?
Asegúrate de que tus libros, revistas, casetes y programas de televisión no sean los equivocados. Pídele a Dios que te diga de qué tienes que deshacerte. Él te guiará al orar y leer la Biblia.

No llenes tu vida de montañas de basura.

2 Corintios 7:1
Limpiémonos de toda contaminación de carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

La Valentía de Telemaco

sábado, 17 de octubre de 2009

Justo González, destacado historiador latinoamericano, señala que a principios del año 400 d.C. muchos “monjes occidentales trataron de oponerse a las injusticias y crímenes de su tiempo. Símbolo de ellos es Telémaco, el monje que se lanzó a la arena en el circo romano y detuvo un combate de gladiadores. La multitud enfurecida y supuestamente cristiana, lo mató. Pero a partir de esa fecha, y en respuesta a la acción de Telémaco, los combates de gladiadores fueron prohibidos por el emperador Honorio” (J.González, Historia del Cristianismo, Unilit, Tomo 1, p. 264).

Al igual que entonces, en nuestro día también necesitamos actuar con hechos que produzcan cambios profundos y duraderos. Ya sea que estemos al mando de una nación o simplemente seamos un número más para las estadísticas, somos responsables en mayor o en menor escala del bienestar de nuestra generación.

Para actuar se necesitan tres cosas fundamentales:

(a) tener esperanza,

(b) conocer las causas de los problemas de nuestro mundo,

(c) entregarse concienzudamente para ser parte de la solución.

Ningún pesimista desesperanzado ha logrado algo por la humanidad. Apaliar simplemente las consecuencias del caos humano nunca ha servido para establecer cambios a largo plazo. Y nadie, absolutamente nadie, ha logrado algo positivo entre los habitantes de este planeta permaneciendo inerte como parte del problema.

La Biblia dice: “En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos” (1a Juan 3:16).

Dios no envió un folleto lleno de palabras desde el cielo para hablarnos de Su gran amor. Él vino y habitó entre nosotros en la persona de Jesucristo hombre. Y así también padeció, murió en la cruz y resucitó al tercer día, a fin de mostrar Su amor con hechos más que con simples palabras. La conclusión, pues, es que en tiempos de catástrofes naturales, guerras, conflictos y problemas cotidianos, usted y yo actuemos con hechos que impliquen sacrificio y entrega, pues de esta manera seremos protagonistas del comienzo de un nuevo mundo.

Mientras muchos pierden el tiempo en el ocio, la diversión superficial, los discursos huecos, la queja y el pecado, Jesucristo nos invita a seguir sus pasos. Entonces, al igual que el monje Telémaco en los días del Imperio Romano, lancémonos a la arena y gritemos a viva voz: ¡Es hora de cambios! ¡Es hora de actuar!

Cristian Franco