No siempre una taza de te

jueves, 10 de septiembre de 2009

Una pareja solía viajar a Inglaterra y comprar en una hermosa tienda de antigüedades. Este viaje celebraba su XXV aniversario de bodas. A ambos les gustaban las antigüedades y los objetos de arcilla, en especial las tazas de té. Notando una taza excepcional, preguntaron:
"¿Pudiéramos ver esa? Nunca hemos visto una tan hermosa".

Mientras que la señora se las pasaba, de repente la taza de té habló: "Ustedes no entienden", dijo. "No siempre fui una taza de té. Hubo un tiempo en que solo era un pedazo de arcilla roja. Mi maestro me tomó y me amasó, me golpeó y me dio palmaditas, una y otra vez, hasta que grité: ¡No hagas eso. No me gusta! Déjame en paz". Pero él tan solo se sonrió y suavemente me dijo: "¡Todavía no!"

"Entonces, ¡WHAM! Fui colocada en una rueda giratoria y de repente comencé a dar vueltas y vueltas y vueltas. ¡Detente! ¡Me estoy mareando! ¡Me voy a enfermar!" Pero el maestro tan solo asintió y dijo quedamente: 'Todavía no'. Mi siguió dando vueltas y me hizo agujeros y me dobló y volvió a doblarme a su gusto y entonces... ¡me puso en el horno! Nunca había sentido tanto calor. Grité y golpeé la puerta con fuerza. ¡Ayúdenme! ¡Sáquenme de aquí! Podía verlo a través de la apertura y podía leer sus labios mientras meneaba su cabeza. "Todavía no".

"Cuando pensaba que no podría soportar otro minuto, se abrió la puerta. Cuidadosamente me sacó y me puso en la mesa y comencé a enfriarme. ¡Oh, eso se sentía tan bien! Esto está mucho mejor de lo que pensé. Pero, tras de enfriarme, me tomó y me pasó la brocha pintándome por todos lados. Los vapores eran horribles. Pensé que me iba a ahogar. "¡Oh, por favor, détente, détente!" grité. Él sólo movió su cabeza y dijo: "Todavía no".

"Entonces, de repente, me puso nuevamente en el horno. Sólo que no fue como la primera vez. Esta vez estuvo el doble de caliente y simplemente supe que me iba a sofocar. Rogué, grité, lloré. Estaba convencida de que nunca lo lograría. Estaba lista a rendirme. Justo entonces se abrió la puerta y me sacó de nuevo y me puso en la mesa en donde me enfrié y esperé... y esperé, preguntándome qué era lo próximos que me iba a hacer. Una hora más tarde, me pasó un espejo. Me dijo: "Mírate". Y lo hice.

Dije: "Esa no soy yo; no puedo ser yo. Es hermosa. ¡Soy hermosa!" Suavemente habló: "Quiero que recuerdes. Sé que dolió ser golpeada y rodada, pero si te hubiera dejado sola, te hubieras secado. Sé que te mareaste al dar vueltas en la rueda, pero si lo hubiera detenido, te
habrías derrumbado. Sé que te dolió cuando estabas caliente e incómoda en el horno, pero si no te hubiese puesto allí, te hubieras rajado. Sé que los vapores eran malos cuando terminé de pintarte y te puse allí, pero si no lo hubiese hecho, nunca te hubieses endurecido. No hubieras tenido color alguno en tu vida. Si no te hubiera puesto por segunda vez en el horno, no hubieras sobrevivido mucho porque tu dureza no habría durado. ¡Ahora eres un producto terminado! Ahora eres lo que tenía en mente cuando comencé contigo".

Moraleja: Dios sabe lo que está haciendo (a cada uno de nosotros). Él es el alfarero y nosotros somos Su arcilla. Él nos moldea y nos hace, nos expone a suficientes presiones del tipo adecuado para que podamos convertirnos en la pieza de arte perfecta que cumpla Su voluntad buena,
agradable y perfecta.

Así que, cuando la vida parezca difícil, y estamos siendo golpeados y empujados casi al borde de nuestra capacidad para resistir; cuando nuestro mundo parece estar girando sin control; cuando nos sentimos en el horno de la prueba; cuando la vida parece "heder", intente esto: hágase una
taza de su té favorito en su tacita más bonita, siéntese y piense en esta historia y, entonces, ¡tenga una conversacioncita con el Alfarero!

Enviado por Lupe Alba

¡Qué equivocación la vuestra!¿Es acaso el alfarero como el barro,para que lo que está hecho diga a su hacedor: El no me hizo;o lo que está formado diga al que lo formó: El no tiene entendimiento? Isa 29:16

¡Ay del que contiende con su Hacedor!¡Ay del que no es más que un tiestoentre los tiestos de la tierra!¿Acaso el barro le reclama al alfarero:«¡Fíjate en lo que haces!¡Tu vasija no tiene agarraderas!»? Isa 45:9

Y la vasija de barro que estaba haciendo se echó a perder en la mano del alfarero; así que volvió a hacer de ella otra vasija, según le pareció mejor al alfarero hacerla. Jer 18:4


Solo sus manos

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Jennifer acababa de escuchar un informe perturbador acerca de un aumento en los casos de depresión entre las mujeres. El informe citaba un incremento del alcoholismo relacionado con la depresión y una mayor dependencia en las drogas que requieren prescripción médica.

"Y, ¿qué estás haciendo al respecto, Señor?" --oró Jennifer. Pero mientras más lo pensaba, más sentía que Dios le estaba pidiendo a ella que hiciese algo. Sin embargo, todo lo que podía ver eran sus propias limitaciones.

Para ayudarse a meditar sobre el asunto hizo una lista de algunas de las razones que le impedían tomar acción: timidez, temor de involucrarse, falta de tiempo, un corazón indiferente, sensación de no ser adecuada, temor al fracaso ¡una lista de cobardías!

Cuando terminó de hacer su lista era hora de recoger a los niños en la escuela. Se puso su abrigo y fue a buscar sus guantes. Los guantes estaban allí tirados, flácidos e inútiles hasta que ella deslizó las manos dentro. En ese momento se dio cuenta de que Dios no quería que pensase en sus limitaciones. Más bien quería poner Su poder en las manos de Jennifer y obrar por medio de ella, tal como los guantes se hacían útiles cuando ella entraba las manos.

¿Por qué nos sentimos inadecuados para la obra que Dios nos ha dado? Él quiere amar a los demás por medio de nosotros, "según el poder que actúa en nosotros" (Ef. 3:20).

El llamamiento de Dios a una tarea incluye la fortaleza para llevarla a cabo.

Tomado de Nuestro Pan Diario
Efesios 3:20
Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.






Leccion de una abeja

martes, 8 de septiembre de 2009

Hace años puse un panal de abejas para alimentar a algunas de ellas que tenían una colmena a poca distancia. Para comenzar el proceso capturé una abeja en un vaso, la coloqué sobre el panal, y esperé hasta que la abeja descubriera el tesoro. Cuando estuvo llena y satisfecha, voló directamente a la colmena. Después de un momento, la abeja regresó con una docena de abejas más. Éstas, a su vez, trajeron muchas más, hasta que finalmente un enjambre de abejas cubrió el panal. Al poco tiempo habían transportado toda la miel a la colmena.

¡Qué lección para nosotros! ¿Estamos hablándoles a los demás de Aquel a quien encontramos? Cristo nos ha encargado la proclamación de las «buenas nuevas». ¿Debemos nosotros, los que hemos encontrado miel en la Roca -Jesucristo- ser menos considerados con los demás que las abejas?

Los cuatro leprosos que se sentaron fuera de la puerta de Samaria, después que encontraron comida en las tiendas de los sirios que habían huido por la noche, comunicaron las buenas nuevas. Se dijeron unos a otros: «No estamos haciendo bien. Hoy es día de buenas nuevas, pero nosotros estamos callados. . . . Vamos pues, ahora, y entremos a dar la noticia a la casa del rey» (2 Reyes 7:9).
Salmo 107:2
Díganlo los redimidos del Señor. . . .