Tal como esta

domingo, 16 de agosto de 2009

Hay ciertas tiendas donde existe una sección de mercancías disponibles a precios muy reducidos. La advertencia que recibe el cliente es una etiqueta especial que se ve en todos los artículos que se encuentran en esa sección.

Todas las etiquetas llevan las mismas palabras: Tal como está.
Es una forma eufemística de decir: " Estos artículos estan dañados".

Algunas veces los llaman ligeramente irregulares. La tienda le está haciendo una advertencia razonable: " Este es el departamento donde están las cosas que tienen una falla.

Aquí va a encontrar defectos: una mancha que no sale, una cremallera que no funciona, un botón que no cierra...algún problema habrá, estos artículos no son normales.

No le vamos a decir donde está el defecto. Usted va a tener que buscarlo. pero sí sabemos que existe. Así que cuando lo encuentre- y lo va a encontrar- no acuda a nosotros lloriqueando ni quejándose.

Porque cuando se trata de la mercancía que está en este rincón de la tienda, hay una regla fundamental:

NO hay devoluciones. NO se cambia, no se regresa el dinero.

Si está buscando perfección se metió en el lugar equivocado. Fuímos justos y se lo advertimos. Si quiere este artículo sólo hay una forma de obtenerlo. Usted debe llevarselo Tal como está.

Cuando se trata de la raza humana, somos el departamento de los Tal como está del universo. John ortberg

Cuantas veces nos desesperamos porque tenemos que convivir, trabajar, funcionar u operar al lado de alguién que no podemos tolerar porque tiene muchas defectos que nos desesperan...

Sí, el o ella tienen una etiqueta..Tal como está...pero si me miro al espejo, descubriré que yo también tengo la misma etiqueta.

Por eso necesitamos al Señor...porque sólo él nos puede puede ayudar a entender este departamento y gracias a Dios que él nos ha aceptado..Tal como estamos.

Efesios 1:6 Para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado:
Romanos 2:1 Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, cuaquiera que juzgas: porque en lo que juzgas á otro, te condenas á ti mismo; porque lo mismo haces, tú que juzgas.



El dia de la madre

sábado, 15 de agosto de 2009

Hace veintiséis años que mi amigo del ejercito Dan y yo cargamos un Corvette 427 azul metálico con neveras portátiles bermudas y camisetas, y pasamos frente a la lúgubre fachada de la policía militar de sombrío semblante hacia la puerta principal del fuerte McClellan. Preparados con los permisos para el fin de semana y con los bolsillos llenos de billetes nuevos que habíamos recibido por la primera semana de pago en el campamento de verano del Ejercito de Reserva, nos dirigíamos a la Florida- y el ejercito era el ultimo en lo que pensábamos. Felices al no encontrar nuestros nombres en la tabla de asignación de deberes del fin de semana, decidimos que un fin de semana en la playa era precisamente lo que necesitábamos para recuperarnos de cuatro días de raciones reducidas y de mosquitos en las colinas orientales de Alabama.

Nuestro campo de verano había comenzado muy pronto aquel año. El clima de mayo había sido delicioso, y con la capota abajo y el equipo de sonido en lo alto llegamos a Birmingham y decidimos detenernos allí para llamar a nuestras madres y desearles un feliz día antes de continuar nuestro viaje hacia el sur por la autopista.

Encontré a mamá en casa y me dijo que acababa de regresar de la tienda. Por el tono de su voz, supe que estaba decepcionada de que yo no pasara aquel día especial en familia. "Que tengas un buen viaje y ten cuidado, Te echaremos de menos", dijo.

Cuando regrese al auto, por el rostro de Dan supe que el también estaba padeciendo del mismo sentimiento de culpa que me obsesionaba. Entonces tuvimos una brillante idea. Enviar flores, desde luego.

Aparcamos al lado de una florería del sur de Birmingham. Cada uno garabateo una nota para enviarla con las flores que nos absolverían de la culpabilidad de pasar nuestro único fin de semana libre en la playa y no con nuestra querida madre.

Aguardamos mientras el dependiente ayudaba a un niño, quien estaba eligiendo un arreglo floral, evidentemente para su madre. Impacientes, deseábamos pagar las flores y partir.

El niño se mostraba orgulloso a más no poder cuando se volvió hacia mi sosteniendo su arreglo mientras el dependiente escribía la orden.

"Estoy seguro de que le encantara a mamá-dijo-.
"Son claveles. A ella le fascinaban los claveles. Le agregare alguna flores del jardín, antes de llevarlos al cementerio".

Levante la vista hacia el dependiente, que se veía conmovido. Luego mire a Dan. Observando al niño que salió de la tienda, orgulloso de su arreglo, y trepó al asiento de atrás del auto de su padre.

"¿Ya eligieron lo que desean?", preguntó el dependiente, quien apenas podía hablar.

"Supongo que si", respondió Dan. Botamos las tarjetas a la basura y nos dirigimos en silencio hacia el auto.

"Vendré a buscarte el domingo en la tarde, hacia las cinco", dijo Dan deteniéndose frente a la casa de mis padres.

"Te esperare", respondí, mientras me esforzaba por sacar mi bolsa de la parte trasera del auto.
Florida definitivamente podía esperar.

Fuente: Niki Sepsas. Sopa de Pollo para El Alma de la Madre

Mateo 15:4 Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.



Siempre por siempre, pase lo que pase.

viernes, 14 de agosto de 2009

No hay amistad ni amor como el de una madre por su hijo.
Henry Ward Beecher

Nuestra hija Ariana paso de ser un bebe a ser una niñita, y como todas, solía golpearse y rasparse las rodillas cuando jugaba. En estas ocasiones, extendía mis brazos y le decía "Ven a verme". Cuando trepaba en mi regazo, la mimaba y le preguntaba "¿Eres mi niñita?" En medio de sus lagrimas, asentía. "¿Mi linda niñita Ariana?" Asentía esta vez con una sonrisa. Por ultimo, le decía: "¡Y te amo siempre, por siempre, pase lo que pase!" Con una risita y un abrazo partía preparada para su próximo reto.

Ariana ahora tiene cuatro años y medio. Hemos continuado jugando a "Ven a verme" cuando se raspa las rodillas o hieren sus sentimientos, para los "buenos días" y las "buenas noches".

Hace unas pocas semanas tuve "uno de aquellos días". Estaba fatigada, de mal humor y agotada de cuidar una niña de cuatro años y dos muchachos adolescentes y un negocio en casa. Cada llamada telefónica o llamada a la puerta significaba trabajo para un día entero, que debía ser despachado ¡de inmediato! En la tarde ya no pude soportarlo y me marche a mi habitación para llorar a mis anchas.

Ariana pronto se me acerco y me dijo: "Ven a verme". Se acostó a mi lado, coloco sus suaves manitas en mis mejillas húmedas y pregunto, "¿Eres mi mamita?" entre lagrimas, asentí. "¿Mi linda mamita?" Asentí, y sonreí. "¡Y te amo siempre, por siempre, pase lo que pase!" Con una risita y un fuerte abrazo, partí preparada a afrontar mi próximo reto.

Fuente: Jeanette Lisefski. Sopa de Pollo para El Alma de la Madre

Salmos 54:4 He aquí, Dios es el que me ayuda; El Señor está con los que sostienen mi vida.