El Jefe quiere verte

lunes, 25 de mayo de 2009

El Consejo Inglés de Higiene Industrial llevó a cabo --hace algún tiempo-- el siguiente experimento: Un sicólogo, empleado del citado Consejo, visitó algunas empresas comerciales, industriales y bancarias, diciendo a los empleados, uno por uno: "El jefe quiere hablar con usted." Estas sencillas palabras: "El jefe quiere hablar con usted", llenaron de inquietante preocupacíon a cuantos las oyeron.

Algunos palidecían y se preguntaban: ¿Qué habrá pasado? ¿Qué me querrá decir? ¿Habrá alguna acusación contra mí? ¿Será para decirme que me van a dejar cesante?

Si el solo aviso de que el jefe quería hablar con ellos, llenó de angustiosa inquietud a aquellos obreros ingleses, ¿qué será cuando los ángeles suenen las trompetas del juicio para llamar a los pecadores a comparecer ante un Dios airado por los actos de pecado y perversidad de quienes se deleitan practicando lo que los sentimientos de Dios repelen y su justicia condena?

Se cuenta que la reina Elisabet de Inglaterra se sintió en cierta ocasión, airada contra Cristóbal Hatton, Canciller del Imperio; y cuando éste fue a entrevistarse con la soberana, Elisabet le lanzó una mirada que paralizó el corazón del Canciller, quien cayó muerto. Si tal cosa le puede suceder a un hombre ante la mirada de una reina, ¿qué será cuando el pecador tenga que comparecer ante un Dios que ciertamente está airado por las injusticias, crímenes y atropellos que se cometen en el mundo?

Las Sagradas Escrituras nos revelan que el Día de Dios, los reyes de la tierra, los príncipes, los millonarios, los poderosos y todos los inconversos, tratarán de esconderse en las cuevas y entre las peñas; y clamarán a los montes y a las peñas, diciendo: "Caed sobre nosotros y escondednos del rostro de aquel que está sentado en el trono del juicio, porque el gran día de su ira ha llegado; y, ¿quién podrá permanecer en pie delante de él?"

Algunos viven de tal manera como si nunca tuvieran que comparacer ante el Universo. Quiera Dios que cuando tu te encuentres con él, puedas oír que te dice. "Ven buen siervo, en lo poco haz sido fiel, en lo mucho te pondré".

Y si obedecemos fielmente todos estos mandamientos ante el Señor nuestro Dios, tal como nos lo ha ordenado, entonces seremos justos. Deuterenomio 6:25

Ama al Señor tu Dios, obedécelo y sé fiel a él, porque de él depende tu vida, y por él vivirás mucho tiempo en el territorio que juró dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob. Deuterenomio 30:20





Deja tus cargas

domingo, 24 de mayo de 2009

Un conferencista hablaba sobre el manejo de la tensión.
Levantó un vaso con agua y preguntó al auditorio:
- ¿Cuánto creen ustedes que pesa este vaso con agua?
Las respuestas variaron entre 20 y 500 gramos.
Entonces el conferencista comentó:
- No importa el peso absoluto.

Depende de cuánto TIEMPO voy a sostenerlo.
Si lo sostengo por un minuto, no pasa nada.
Si lo sostengo durante una hora, tendré un DOLOR en mi brazo.
Si lo sostengo durante un día completo, tendrán que llamar una ambulancia.
Pero es exactamente el MISMO peso, pero entre más tiempo paso sosteniéndolo, más pesado se va volviendo.

Si cargamos nuestros PESARES, RENCORES u ODIOS todo el tiempo, luego, más temprano o más tarde, ya no seremos capaces de continuar, la carga
se irá volviendo cada vez MAS PESADA y entonces viene la desesperación y la falta de deseos de vivir.

Mateo 11:28
Jesús dijo "Vengan a mi los que están cansados, fatigados, agobiados y YO los haré descansar."

Toma todas tus cargas, PERDONA y anímate a ser Libre por Jesús. Vive! Sé Feliz! Y ante todo, libre...





Me Engañaron

viernes, 22 de mayo de 2009

Anochecía. Mi esposa y yo acabábamos de caminar por el famoso puente Charles en Praga cuando un hombre se nos acercó con un fajo de dinero en la mano. «Cuarenta y dos coronas checas por un dólar» --dijo. La tasa oficial era de unas 35 coronas por un dólar estadounidense. Así que cambié $50 por 2.100 coronas checas.

Esa noche le hablé a mi hijo de mi buena fortuna. «Papá, debí habértelo dicho --dijo disculpándose--. Nunca cambies dinero en la calle.» Miramos los billetes. El de 100 coronas era auténtico, pero los dos de 1.000 coronas no valían nada. Parecían dinero checo, pero eran billetes búlgaros que ya no estaban en circulación. Me habían engañado y me habían robado.

Satanás emplea tácticas similares (Juan 8:44). Se aprovecha del engaño del pecado usando sus «placeres temporales » (Hebreos 11:25) para ocultar el dolor que siempre viene después. El pecado puede ser atractivo, e incluso ofrecer algo que es bueno en sí mismo. Pero detrás de ello hay engaño.

Nuestra mejor defensa contra el engaño es tener un conocimiento cada vez mayor de la Palabra de Dios. Si imitamos el ejemplo del salmista nos guardaremos de ser engañados por el pecado: «En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti.» (Salmo 119:11). --Dennis De Haan