Dios tiene maneras creativas y aún divertidas para comunicarse con nosotros, para llamar nuestra atención y guiarnos... sólo tenemos que estar atentos y, por supuesto obedecerle. Esto nos muestra la anécdota de Juan, un joven creyente a quien le habló Dios de una manera muy singular.
Juan aguardaba el autobús para regresar a casa. Aburrido por la larga espera, comenzó a mirar a su alrededor. Cerca de donde él se hallaba había un puesto de revistas y Juan echó un vistazo por las diferentes ediciones, y, de manera casi imperceptible, sus ojos lograron captar portadas de revistas pornográficas que se vendían allí.
El muchacho, amante de Dios, retiró por supuesto, la vista de aquellas publicaciones rápidamente.No obstante, los minutos pasaban y el autobús continuaba sin llegar. Juan volvió a mirar, esta vez, de manera un poco más detenida las revistas y, se detuvo un poquitín más de tiempo en las portadas donde aparecían fotografiadas chicas guapas semidesnudas.
Así como el tiempo pasaba, Juan regresaba la vista a esas revistas y antes de que se diera cuenta se hallaba analizando con más detalle aquellas fotografías que comercialmente se conocen como eróticas o "artísticas".
De pronto, la bocina de un camión materialista provocó un sobresalto en Juan; el chofer, al pasar por la calle había sonado la bocina y Juan, dando un brinco por el susto, miró hacia el camión instantáneamente.
Lo que sucedió a continuación dejó sin aliento al muchacho, escrito en el tumbaburros del camión materialista se hallaba la siguiente frase: Pecas. Seguramente, el dueño de aquel transporte lo había rotulado así debido a algún apodo suyo o de algún familiar (en algunas poblaciones se le dice así a las personas que tiene muchas "pecas", pequeños lunares por toda la cara y extremidades), pero para Juan el mensaje fue directo: ¡PECAS!Reaccionó como un soldado de Dios: "sí, Señor, tienes razón, estoy pecando, perdóname por quedarme mirando esas revistas".
Y, acto seguido, se alejó lo más que pudo del puesto, sorprendido y atónito de la manera en que había sido librado de la tentación: Dios había echo sonar una bocina para captar su atención y luego dio el mensaje contundente!!!1 Corintios 10:13No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
Pecas
martes, 24 de marzo de 2009
Publicado por
Jose Rodriguez Martinez
en
4:02
0 comments
Triunfo Final
lunes, 23 de marzo de 2009
Luego de perder por solo un voto sus elecciones para alcalde en Hickory, Mississippi en 1993, Charlie Lewis se mudó a Michigan. Decidió gozar de la vida tranquila de un retirado, creyendo que el pedido de recusación de las elecciones que había solicitado al tribunal era poco probable que sucediese. Y entonces ocurrió un llamado telefónico inesperado, solicitando que regresara a Mississippi. El Tribunal Supremo del estado había anulado tres votos ausentes para Wayne Griffith, el alcalde residente, quedando sin efecto su victoria y convirtiendo a Lewis en el ganador por un margen de dos votos: 115 a 113."Habían sido más de dos años", dijo Lewis, de setenta y dos años de edad en respuesta a la noticia. "Supuse que me habían olvidado... creo que cuando se llega a mi edad se aprende a digerir pacientemente las cosas". No obstante, estaba entusiasmado con la decisión del tribunal y las oportunidades que le aguardaban.Lewis se convirtió en el primer alcalde de color de la pequeña ciudad de quinientos residentes, en las colinas de arcilla roja del este de Mississippi."He esperado un poco, pero la ley se tomó mucho tiempo", dijo.La espera puede quitar algo del entusiasmo de la victoria, pero si la causa es buena, la espera nunca destruye el gozo del triunfo final.Prefiero fracasar en una causa que algún día triunfará,que triunfar en una causa que algún día fracasará.2 Corintios 2:14Pero gracias a Dios, que en Cristo siempre nos lleva en triunfo.
Publicado por
Jose Rodriguez Martinez
en
6:41
0 comments
¡Ya basta!
domingo, 22 de marzo de 2009
Después que Bob Ritchie se graduó de la universidad pasó las siguientes dos décadas atrapado en el amor al dinero y el progreso. Mudó a su familia cinco veces a causa de su carrera para poder ganar más dinero. Cada vez dejaban atrás cálidas iglesias locales y amigos.Llegó un momento en que Bob y su familia raras veces tenían tiempo para estar juntos. A medida que Dios se volvió extraño para ellos, también el Señor se convirtió en un extraño. Bob se sentía desesperadamente solo y aislado. Puesto que cada vez estaba más descontento con su vida, dijo finalmente: "¡Ya basta!"
Hoy día, Bob testifica que Dios le enseñó el significado de la palabra reducción. Dejó de ir en pos del dinero, pasaba menos tiempo en el trabajo, compraba menos cosas y aprendió a estar contento con lo que tenía. La familia volvió a ser fiel al Señor y activa en la iglesia.
Santiago nos advirtió que no nos obsesionáramos con amasar riqueza (1:9-11; 5:1-6). Seamos ricos o pobres, el deseo del dinero puede apoderarse de nuestra vida sutilmente. Algunos personas han caído en sus garras sin ser conscientes de ello y se están marchitando en sus empresas (1:11).
¿Necesitas imitar el ejemplo de Bob? Tal vez sea hora de decir: "¡Ya basta!"
Santiago 1:11.
. . . así también se marchitará el rico en medio de sus empresas.
Publicado por
Jose Rodriguez Martinez
en
6:59
0 comments
Suscribirse a:
Entradas (Atom)