Cada Uno en un Riel

domingo, 24 de enero de 2010

En cierta ocasión unos niños paseaban por el bosque cuando descubrieron una línea de ferrocarril abandonada. Uno de los niños saltó a uno de los rieles y trató de caminar por él. Después de unos cuantos pasos, perdió el equilibrio. Otro trató de hacer lo mismo, y también se cayó. Los demás se rieron.

«Apuesto a que ustedes tampoco pueden», le dijo a los demás uno de los que había hecho el intento. Uno por uno los demás niños lo intentaron pero todos fallaron. Hasta el mejor deportista del grupo no pudo dar más de una docena de pasos antes de caer fuera del riel.

Entonces dos niños comenzaron a hablarse al oído y uno de ellos lanzó el siguiente desafío: «Yo puedo caminar todo lo que quiera por el riel, y él también», les dijo, señalando a su compañerito.«No, tú no puedes», le dijeron los demás.

«¡Apuesto un dulce a cada uno que sí puedo!», les respondió. Los demás aceptaron.

Entonces los niños subieron cada uno a un riel, extendieron un brazo, se tomaron fuertemente de las manos y empezaron a caminar por toda la vía.
Como individuos no hubieran podido hacerlo, pero trabajando juntos no les fue difícil alcanzar la victoria.

El poder de la colaboración es la multiplicación.

Tomado de Maxwell, J. C. 2001; 2003. Las 17 Cualidades Esenciales de un Jugador de Equipo; The 17 Essential Qualities of a Team Player . Thomas Nelson, Inc.

A veces en la vida solos no podemos y entonces es cuando necesitamos la mano del otro. La vida no es para vivirla solos, es para vivirla en compañia y juntos poder avanzar el resto del camino. Muchos pierden de vista este principio y no saben vivir en armonía y equipo en sus familias, trabajos, universidades o en la misma Iglesia. Vamos!! No sigamos solos. Juntos, Tú y yo podremos caminar entre los rieles de la vida.
Me fijé entonces en otro absurdo en esta vida:

Ví a un hombre solitario, sin hijos ni hermanos, y que nunca dejaba de afanarse; ¡jamás le parecían demasiadas sus riquezas! «¿Para quién trabajo tanto, y me abstengo de las cosas buenas?», se preguntó. ¡También esto es absurdo, y una penosa tarea!

Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante!

Si dos se acuestan juntos, entrarán en calor; uno solo ¿cómo va a calentarse?

Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente! Eclesiastes 4:7-12




Semilla de hace 2000 años

sábado, 16 de enero de 2010

Científicos israelíes hicieron germinar una semilla de 2000 años de la palmera descrita en la Biblia
Los investigadores quieren averiguar qué es lo que resultaba tan excepcional acerca de la palmera original de Judea, muy alabada en la Biblia y el Corán por su sombra, alimento, belleza y cualidades medicinales, pero más tarde destruida por las cruzadas.

A las ocho semanas, la persistente semilla se mantenía fuerte, a pesar de que la mayoría de los granos antiguos producen plantas que mueren rápidamente.

La doctora Sarah Sallon, que dirige un proyecto sobre plantas medicinales del Oriente Medio, subraya que la palmera en la antigüedad simbolizaba el árbol de la vida. Pero la doctora Elaine Solowey, que hizo germinar la semilla y la está haciendo crecer en cuarentena, dice que la mayoría de las semillas antiguas mueren rápidamente porque han utilizado la mayoría de sus nutrientes en permanecer vivas.

Hasta el momento de redactar esta noticia, la planta produjo siete hojas.

Fuente: NYT. Redacción: ACPress.net

Una semilla de hace 2000 años puede revivir. Una semilla de fe y esperanza no importa cuando se sembró también puede revivir. Nuestra confianza en Dios necesita ser cada día alimentada.

Si como padres sembramos semillas de fe y esperanza en nuestros hijos, un día esa semilla germinará. Recuerda, este día, tus hijos son tierra fértil y las semillas de fe y esperanza que un día sembraste , germinará.

Sigue sembrando esas semillas y aún cuando uno de tus hijos te haga llorar hoy, mira con fe y esperanza y cree que un día esa semilla en él o ella germinará.

He aquí, don del Señor son los hijos; y recompensa es el fruto del vientre.

Como flechas en la mano del guerrero, así son los hijos tenidos en la juventud.

Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba; no serán avergonzados cuando hablen con sus enemigos en la puerta.
Sal 127:3-5


El Árbol de los Problemas

lunes, 11 de enero de 2010

El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acababa de finalizar un duro primer día de trabajo. Su cortadora eléctrica se dañó y lo hizo perder una hora de trabajo y luego su antiguo camión se negó a arrancar.

Mientras lo llevaba a casa, se sentó en silencio. Una vez que llegamos, me invitó a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos. Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación.

Su bronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa.
Posteriormente me acompañó hasta mi automóvil. Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunté acerca de lo que lo había visto hacer un rato antes.

"Oh, ese es mi árbol de problemas", contestó. Sé que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo otra vez.

Lo divertido es, añadió sonriendo, que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior...