Amor es......escuchar

jueves, 9 de julio de 2009

Stephen Sorenson escribió una vez en el "Disciples hip Journal" acerca de un período de dos años en el cual lo había aquejado en ambas muñecas una tendonitis tan severa que no podía ni siquiera levantar a su pequeña hija ni abrir un frasco. Al mismo tiempo, estaba intentando hacer remodelaciones en su casa.

Guillermo, un músico militar retirado, vino en su ayuda. Sorenson escribió: "Guillermo venía a casa, día tras día. Desenterró nuestro tanque séptico, cortó árboles enfermos y simplemente pasó un tiempo con nosotros. Presentía que él comprendía mi dolor y nuestras necesidades. Una tarde, mientras él y yo paseábamos y conversábamos por el bosque, descubrí el porqué".

"Guillermo había vivido la mayor parte de su vida para la música, pero se le desarrolló un devastador problema de oído, impidiéndole escuchar música de cualquier tipo. Como resultado, más que sentir rechazo por mi problema, Guillermo se sintió identificado conmigo por nuestra causa en común. Y antes que se separaran nuestros caminos, Guillermo se convirtió en cristiano.

Cuando miro hacia atrás, no sé si me hubiese tomado el tiempo para hablar con Guillermo si mis muñecas hubiesen estado bien. Es muy probable que hubiese estado clavando o manejando una sierra a cadena. por lo tanto, lo único que pude hacer fue escuchar y hablar. Pero en los planes de Dios, esto fue suficiente."

El primer deber del amor es escuchar.

Santiago 1:19
Esto sabéis, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír.


Simon Rodia

miércoles, 8 de julio de 2009

Nadie podrá imaginar jamás la alegría que embargó a Simón Rodia cuando firmó las escrituras de propiedad de un modesto terreno que, de ser un predio anónimo en la periferia de la ciudad, pronto se convertiría en un lugar famoso hacia el cual hoy día se realizan excursiones turísticas.

Hacía un calor insoportable. Se abanicó con los documentos que acababa de rubricar ante el notario. "Parece el fin del mundo", razonó. Por esa razón aquel día, además de encerrar un enorme significado sentimental para su vida, sería inolvidable.

Desde entonces comenzó a trabajar febrilmente. Día y noche. Sin ceder al cansancio. Lo hizo así por espacio de treinta y tres años. Construyó dos torres enormes. Utilizó desde cristales rotos y cerámicas hasta botellas y setenta mil conchas de mar. Toda una obra de arte.

Simón Rodia vio coronados sus anhelos. Otros habrían desistido en el primer intento. Él no. Siguió firme, hasta el final. Había medido el alcance de su proyecto. Todo lo había calculado cuidadosamente.

Es probable que razone sobre el sin número de veces en que concibió una idea pero, habiéndola puesto en marcha con sus propias fuerzas y capacidades, terminó en fracaso. ¿Recuerda alguna ocasión así? Aprendió entonces una lección que en lo sucesivo no puede desconocer.

Un principio de vida cristiana práctica es calcular cada paso que vamos a dar. Lo mejor, para no equivocarnos, es someter a Dios nuestros proyectos e iniciativas. Cuando lo llevamos a Su presencia en oración, y sentimos paz, es porque frente a nosotros y, como si se tratara de un aviador que va a tomar pista en un aeropuerto, tenemos luz verde...

Lucas 14:28-30
Si alguno de ustedes quiere construir una torre, ¿qué es lo primero que hace? Pues se sienta a pensar cuánto va a costarle, para ver si tiene suficiente dinero. Porque si empieza a construir la torre y después no tiene dinero para terminarla, la gente se burlará de él. Todo el mundo dirá:" ¡Qué tonto eres! Empezaste a construir la torre, y ahora no puedes terminarla".

La perseverancia vale la pena

lunes, 6 de julio de 2009

El futuro de Dave Dawson se veía oscuro en 1974. Basados en pruebas, sus maestros de noveno grado le habían clasificado como retrasado mental. "Mi expectativa vocacional era la de llegar a ser un empaquetador de supermercado", decía Dawson. De hecho, tomó clases para aprender cómo empaquetar los alimentos adecuadamente. Pero hoy es el orgulloso dueño de un título de Doctor en Filosofía de la Escuela de Educación de la Universidad de Iowa.

Dawson recuerda su continua frustración con la escuela. "Fracasaba hiciese lo que hiciese, sin importar cuán duro estudiase". Para agregar sal a la herida, los oficiales escolares exhibían los nombres de los estudiantes reprobados y sus resultados académicos en el tablero de anuncios para que todos lo viesen. Dawson aparecía con frecuencia. Su frustración desencadenó en problemas de conducta. Al no poder tener éxito académicamente como sus compañeros de clase, Dawson optó por una actitud opuesta.

"Me ponía de pie y aplaudía cuando obtenía la calificación más baja de la clase", decía.

Un psiquiatra finalmente diagnosticó una limitación en el aprendizaje. Fue matriculado en una clase de personas iguales a mí en el colegio. "Por primera vez estaba con gente parecida a mí. Y por primera vez, yo no era -y la única manera en que puedo frasear esto, y odio esta palabra- el más tonto".

Sus padres pagaron tutores para ayudarle. Una academia de verano para chicos con problemas de aprendizaje le ayudó a aprender a leer -un poquito.

Dawson se ofreció como voluntario para usar cualquier cualquier herramienta o técnica que pudiese ayudar. "Estuve en todo experimento en el que pude estar", nos dice. Para el décimo grado, ya estaba tomando varias clases regulares. Para el décimoprimero, estaba matriculado solo en clases regulares. Decidió ir a la universidad. Probó varias. Frustrado, las abandonó todas; pero nunca se rindió.

Eventualmente, tras años de luchas y frustración, Dawson obtuvo un grado en Psicología, especializándose en Rehabilitación. Obtuvo su Maestría y, recientemente, su Doctorado en Filosofía en la Universidad de Iowa.

El camino de quien debería ser un empaquetador de comida al doctorado no fue fácil. Con la ayuda de tecnologías de apoyo, incluyendo digitalizadores que leen en voz alta, lo logró y llegó a ser un promotor.

Dawson convenció a la universidad de que le diese $5,000 para comprar más equipo para los estudiantes con deficiencias, e instruir a los maestros sobre las tecnologías de punta. Su promoción perseverante le logró los fondos y creó el Centro para Tecnología de Apoyo y Recursos Educacionales de Iowa, donde es ahora su director.

De vez en cuando su hijo de tres años tiene que corregirlo cuando le lee un cuento a la hora de dormir. Pero si sus luchas han demostrado algo es que la perseverancia vale la pena. "Si yo puedo hacer esto, todos pueden", dijo. "Si anhela su sueño lo suficiente, insista. Puede pasar".

Copyright Bill Asenjo, PhD CRC
Fuente: www.AsAManThinketh.net

No dejes morir tu sueño y sigue adelante, poco a poco, grano a grano como la hormiga y día a día.

Cuando se disolvió la asamblea, muchos judíos y prosélitos fieles acompañaron a Pablo y a Bernabé, los cuales en su conversación con ellos les instaron a perseverar en la gracia de Dios. Hechos 13:4

fortaleciendo a los discípulos y animándolos a perseverar en la fe. "Es necesario pasar por muchas dificultades para entrar en el reino de Dios", les decían. Hechos 14:22