Yo Sonrío!

lunes, 30 de marzo de 2009

Hace unos años, el cantante Russ Lee sacó una canción titulada I Smile [Yo sonrío]. Cuando uno descubre cómo cambió Jesucristo su vida se da cuenta por qué canta una canción que dice: "Yo sonrío cuando pienso en la manera en que Tú cambiaste mi vida. Sonrío cuando pienso en la felicidad que en Ti encontré."

Cuando Russ tenía 17 años, sus días fueron desperdiciados en las drogas, el alcohol, el aburrimiento y el dolor. Su vida estaba llena de problemas que él mismo se ocasionaba y de falta de esperanza. Un día, mientras escuchaba una vieja canción de rock titulada I Can't Get No Satisfaction (No encuentro satisfacción), se dio cuenta de que la misma describía su vida. Dos días después, un amigo lo invitó a la iglesia. Allí Russ escuchó que la verdadera satisfacción viene de conocer a Jesucristo. Así que acudió a Él por fe.

Entonces, ¿qué fue lo primero que hizo Russ después de confiar en Cristo? Según el libro Touched By The Savior [Tocado por el Salvador], de Mike Yorkey, Russ dijo: "Regresé a mi auto. En el maletero había una bolsa de basura llena de drogas que yo había estado vendiendo. Ya no voy a necesitar esto -pensé-, y tenía razón. Deseché la bolsa. Desde ese día, Dios transformó mi vida de adentro hacia afuera. Me convertí en una nueva criatura."

No es de extrañar que Russ Lee pueda cantar con exuberancia: "Yo sonrío." ¿Sonríes tú? -Dave Branon
2 Corintios 5:17
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas.

Hermoso Dia, Verdad?

domingo, 29 de marzo de 2009

El día empezó muy mal. Me quedé dormida y llegué tarde al trabajo. Todo lo que sucedió en la oficina contribuyó a mi ataque de nervios. Para cuando llegué a la parada del autobús en mi viaje de regreso a casa, tenía un gran nudo en el estómago.

Como de costumbre, el autobús llegó tarde... y atestado. Tuve que ir de pie en el pasillo. Mientras el bamboleante vehículo me lanzaba en todas direcciones, mi depresión se hacía más profunda.

Entonces escuché una voz grave que salía del frente:
-Hermoso día, ¿verdad?

Debido a la aglomeración de público, no podía ver al hombre, pero podía escucharlo mientras seguía comentando el panorama primaveral, llamando la atención hacia cada punto importante que se avistaba: esta iglesia, ese parque, aquel cementerio, la estación de bomberos. Pronto todos los pasajeros estaban mirando por las ventanillas. El entusiasmo del hombre era tan contagioso que me sorprendí sonriendo por primera vez ese día. Llegamos a mi parada. Maniobrando hacia la puerta, eché un vistazo a nuestro "guía": una figura regordeta con una barba oscura, que usaba espejuelos oscuros y llevaba un delgado bastón blanco.

Salmo 118:24
Este es el día que hizo Señor; nos gozaremos y alegraremos en él.

Salmo 145:2
Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.

Obediencia y Reposo

sábado, 28 de marzo de 2009

En una expedición de caza, una familia se detuvo para almorzar. Los niños jugaban a la sombra de un árbol, distantes de sus padres y del resto de los adultos del grupo. De repente, el padre de uno de ellos, pegó un salto y gritó a su hijo: "Échate al piso" y éste lo hizo inmediatamente. Los otros en el grupo se impactaron al saber que una serpiente venenosa se arrastraba por el árbol lista para atacar al niño. Si lo hubiese mordido, habría muerto. Sólo el padre del infante vio la serpiente.

Causó asombro la respuesta instantánea del chico ante la orden del padre. Este último explicó el amor permanente que disfrutaban y que cada vez era mayor, tomando como punto de partida la verdad que había en cada uno. El muchacho no vaciló ante la orden de su padre confió en él y respondió en consecuencia a ello. El padre también esperaba que ese fuera el proceder de su hijo.

El reposo que ambos disfrutaron más tarde ese mismo día, fue evidencia del descanso perdurable que Dios tiene para cada uno de sus hijos a medida que aprendemos a confiar en Él.

Dios quiere permanecer en nosotros, y anhela que permanezcamos en Él. Esta permanencia se hace más fácil para unos que para otros. No siempre es posible saber lo qué Dios ha planeado para nuestras vidas, pero podemos asegurar que cualquier cosa que sea, Él está listo para sostenernos en esa situación y capacitarnos con lo necesario para soportar, mientras ahí Él nos quiera. La permanencia comienza con la confianza y concluye con absoluto descanso.

Juan 15:4 "Permaneced en mí, y yo en vosotros".