Sientate y Toca el Piano

miércoles, 9 de diciembre de 2009

A mi esposa le encantan las antigüedades. A mí no. (Me resultan un poco viejas.) Pero como amo a mi esposa, a veces me encuentro guiando a tres niñas por un negocio de antigüedades mientras Denalyn hace compras.

Tal es el precio del amor.

El secreto de la supervivencia en un negocio de reliquias es encontrar una silla y un viejo libro y acomodarse para soportar la larga jornada. Eso fue lo que hice ayer. Luego de advertir a las niñas que miraran con sus ojos, no con sus manos, me senté en una mullida mecedora con algunas revistas Life de los años cincuenta.

Fue en ese momento que escuché la música. Música de piano. Música bella. De la obra de Rogers y Hammerstein. Las colinas adquirían vida con el sonido de la destreza de alguien en el teclado.

Giré para ver quién tocaba, pero no podía ver a nadie. Me incorporé y me acerqué. Un pequeño grupo de oyentes se había juntado ante el viejo piano vertical. Entre los muebles podía ver la pequeña espalda del pianista. ¡Vaya, sólo es un niña! Dando unos pasos más pude ver su cabello. Corto, rubio y gracioso como... ¡Sorprendente, es Andrea!

Nuestra hija de siete años estaba sentada al piano recorriendo con sus manos el teclado de punta a punta. Quedé anonadado. ¿Qué regalo del cielo es este que pueda tocar de tal manera?

Se habrá activado algún gen que ella heredó de mi familia. Pero al acercarme más, pude ver el verdadero motivo. Andrea «tocaba» un piano automático. No producía la música; la seguía. No tenía el control del teclado, sino que intentaba seguir el ritmo. Aunque parecía ejecutar la canción, en realidad, sólo intentaba seguir el ritmo de una canción ya escrita. Cuando una tecla se hundía, sus manos disparaban.

¡Ah, pero si pudieras haber visto su pequeño rostro, alegre y risueño! Ojos que danzaban del mismo modo que lo habrían hecho sus pies de haber sido posible ponerse de pie y tocar al mismo tiempo.

Me daba cuenta del porqué estaba tan feliz. Se sentó con la intención de tocar «Chopsticks», pero en lugar de eso tocó «The Sound of Music».

Aun más importante era que resultaba imposible que fracasara. Uno más grande que ella determinaba el sonido. Andrea tenía la libertad de tocar todo lo que quisiese, sabiendo que la música nunca sufriría.

No es de sorprenderse que se regocijase. Tenía por qué hacerlo. También nosotros.

¿No nos ha prometido Dios lo mismo? Nos sentamos ante el teclado, dispuestos a ejecutar la única canción que sabemos, pero descubrimos una nueva canción. Una canción sublime. Y nadie se sorprende más que nosotros cuando nuestros esfuerzos endebles se transforman en momentos melodiosos.
Tú tienes una, ¿lo sabes?, una canción completamente tuya. Cada uno de nosotros la tiene. La única pregunta es: ¿la tocarás?
De paso, al mirar cómo «tocaba» Andrea ese día en la tienda de antigüedades observé un par de cosas.

Noté que el piano recibía todo el crédito. La multitud reunida apreciaba los esfuerzos de Andrea, pero conocía la verdadera fuente de la música. Cuando Dios obra, sucede lo mismo. Es posible que aplaudamos al discípulo, pero nadie sabe mejor que el propio discípulo quién en realidad merece la alabanza.

Pero eso no impide que el discípulo se siente en la banqueta. Por cierto que no impidió que Andrea se sentase al piano. ¿Por qué? Porque sabía que no era posible que fracasase. Incluso sin entender cómo funcionaba, sabía que lo hacía.

Así que se sentó al teclado... y fue una experiencia memorable.

Max Lucado.

Aun cuando es posible que no entiendas cómo obra Dios, sabes que lo hace.
De modo que adelante. Arrima una banqueta, siéntate al piano y toca.

Diga, pues, nuestro señor a tus siervos que están delante de ti, que busquen a alguno que sepa tocar el arpa, para que cuando esté sobre ti el espíritu malo de parte de Dios, él toque con su mano, y tengas alivio. 1 Sam 16:16

Y cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él. 1 Sam 16:23

Y David y todo Israel se regocijaban delante de Dios con todas sus fuerzas, con cánticos, arpas, salterios, tamboriles, címbalos y trompetas. I Cro 13:8


La Brecha en el Muro

domingo, 6 de diciembre de 2009

La destrucción causada por el Huracán Katrina nos ha traído tantas imágenes poderosas y anonadantes. Diariamente, las cosas que hemos visto en televisión nos han movido con compasión, tocado nuestros corazones y motivado a responder.

Una de las imágenes que me impactado mucho fue la del masivo trabajo de reparar la brecha en una de los diques.

Mientras observaba un flujo continuo de bolsas de arena siendo dejados caer por helicópteros, parecía como que los mismos desaparecían en lo profundo del abismo. Me preguntaba si se podría completar jamás la reparación necesaria.

¡Qué gozo ver el dique, días después, con la brecha reparada y sacos de arena por encima del nivel del agua!.

En el Salmo 51:6 leemos: “Tú (Dios) amas la verdad en lo íntimo y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría”.

Dios desea que Su verdad sea establecida dentro de nosotros. Su verdad puede compararse a una pared protectora que nos protege de las dañinas mentiras del enemigo.

La pared protectora de la verdad ayuda a establecer nuestros corazones en amor y gracia. Provee un ambiente positivo en el que nuestros espíritus pueden alimentarse y nuestra fe crecer.

Cada vez que permitimos a una de las mentiras de Satanás entrar en nuestro corazón, creamos una brecha en la pared protectora de la verdad. Mientras que la brecha permanezca, nuestros corazones serán inundado con dudas, temores y pensamientos condenatorios que Dios nunca quiso que estuviesen –pensamientos que nos robarán tanto nuestra paz como gozo.

Aquí les presento siete mentiras que pueden averiar la pared protectora de la verdad de Dios en nosotros:

No podemos confiar en Dios… cuando la verdad es que Dios es fiel.

Dios está en contra nuestra… cuando la verdad es que Dios está a favor nuestro.

No somos lo suficientemente buenos para ser bendecidos… cuando la verdad es que Cristo es nuestra justicia y que hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual en Él.

A Dios cuida más de otros que de nosotros… cuando la verdad es que Dios cuida de nosotros.

Dios realmente no nos ama… cuando la verdad es que Dios nos ama con amor eterno.

Nuestra situación no tiene remedio… cuando la verdad es que con Dios, nada es imposible.

Las cosas nunca cambiarán… cuando la verdad es que Dios hace todas las cosas nuevas.

Si hemos permitido que una mentira del enemigo rompa nuestra pared protectora de la verdad, comencemos a reparar esa brecha hoy.

Rechacemos la mentira y comencemos a depositar los “sacos de arena” de las promesas de Dios en dicha brecha. Pronto, no quedará brecha alguna para que la mentira del enemigo impacte nuestra vida.

Recibamos la limpieza del Señor y permitamos que la sangre de Jesús lave toda contaminación que la mentira haya traído a nuestras vidas. En la medida en que la sangre nos lava, la paz de Dios y el gozo del Señor llenarán nuestros corazones de nuevo.

Roy Lessin, Co-Fundador de las Tarjetas Electrónicas “DaySpring”

Muchos viven de mentiras, pero este es el día para que no aceptes mentiras en tu vida y vivas en la verdad de Dios.

Y edificamos la muralla hasta que toda la muralla estaba unida hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar. Nehemías 2:6

Predilectos de Dios

martes, 1 de diciembre de 2009

Cuando nació mi primera hija, la quería tanto que casi me dolía. Tontamente llegué a pensar que no iba a poder querer tanto a nuestro próximo hijo, o que tendría que dividir mi amor entre los dos para ser justa. Pero cuando nació nuestra segunda hija descubrí con alegría que la amaba tan intensamente como a la primera, aunque de una manera única.

Ese descubrimiento me recordó que nuestro gran Dios es capaz de amar a cada uno de sus hijos totalmente sin quitarle amor a ninguno, porque ama a cada uno de manera única. Por tanto, todo creyente que pide ayuda a Dios la recibirá tan completamente como si nadie más necesitara su atención.

En la vida y enseñanza de Jesús encontramos amplia evidencia de esto. En Juan 10, Él declaró que es «el buen pastor» que llama, cuida y conoce a sus propias ovejas por nombre y es conocido por ellas (vv.3,11,14). Jesús entonces comparó esta relación entre pastor y ovejas con la relación que Él disfruta con su Padre (v.15). ¡Qué especiales somos para Él!

En respuesta a aquellos que nos advierten para que no actuemos como si el Señor tuviera predilectos, una vez escuché a un predicador decir: «¡Claro que Dios tiene predilectos! ¡Todos somos sus predilectos!» Como hijos suyos podemos estar seguros de su atención y amor. -
Juan 10:3
y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.