El milagro de la cancion

jueves, 6 de agosto de 2009

Como cualquier buena mamá, cuando Karen supo que estaba esperando un bebe, hizo lo que pudo para ayudar a su hijo Michael de tres años a prepararse para una nueva etapa en su vida.

Supieron que el nuevo bebe iba a ser una niña, y día y noche, Michael le cantaba a su hermanita en el vientre de su madre. El estaba encariñándose con su hermanita aun antes de conocerla. El embarazo de Karen progresó normalmente. A tiempo empezó su labor de parto, pero una complicación se presento de repente y Karen tuvo horas de labor de parto. Finalmente, después de muchas horas de lucha, la hermanita de Michael nació, pero en muy malas condiciones. La llevaron inmediatamente en una ambulancia a la Unidad de Cuidados Intensivos, sección neonatal del Hospital St.Mary, en Knoxville, Tennessee.

Los días pasaron y la niña empeoraba. Los pediatras tuvieron que decirle finalmente a los padres las terribles palabras "Hay muy pocas esperanzas, prepárense para lo peor".

Karen y su esposo contactaron al cementerio local para apartar un lugar para su hijita. Ellos habían creado un cuarto nuevo para su hija y ahora se encontraban haciendo arreglos para un funeral. Sin embargo, Michael, les rogaba a sus padres que le dejaran ver a su hermanita "Quiero cantarle", decía una y otra vez. Estuvieron dos semanas en Terapia Intensiva y parecía que el funeral vendría antes de que acabara la semana.

Michael siguió insistiendo que quería cantarle a su hermanita, pero le explicaban que no se permitía la entrada de niños a Terapia Intensiva.

De pronto Karen se decidió, llevaría a Michael a ver a su hermanita, la dejaran o no! Si no veía a su hermanita en ese momento, tal vez no la vería viva nunca.

Ella le puso un overol inmenso y lo llevo a Terapia Intensiva, Michael parecía una enorme canasta de ropa sucia. Pero la jefa de enfermeras se dio cuenta de que era un niño y se enfureció... "Saquen a ese niño de aquí ahora mismo! No se admiten niños aquí!"

El carácter fuerte de Karen afloro y, olvidándose de sus lindos modales de dama, que siempre la habían caracterizado, miro con ojos de acero la enfermera, sus labios eran una sola línea y con firmeza dijo: "El no se va hasta que le cante a su hermanita" y levanto a Michael y lo llevo a la cama de su hermanita.

El miro a la pequeñita, perdiendo la batalla por conservar la vida. Después de un momento empezó a cantar con la voz que le salía del corazón de un niño de tres años. Michael le canto: " Eres mi luz del sol, mi única luz, tu me haces feliz cuando el cielo es gris...." (conocida canción en ingles " You are my sunshine").

Instantáneamente, la bebe pareció responder al estimulo de la voz de Michael, su pulso se empezó a volver normal. "Sigue cantando, Michael" le pedía desesperadamente su mamá con lágrimas en los ojos. Y el niño seguía: "Tu no sabrás nunca, querida, cuanto te amo, por favor no te lleves mi luz del sol..." Al tiempo que Michael cantaba a su hermana, la bebe se movía y su respiración se volvía tan suave como la de un gatito cuando lo acarician.

"Sigue cantando cariño" le decía su mamá y el continuaba haciéndolo como cuando todavía su hermanita estaba en el vientre de su madre. "La otra noche, querida, cuando dormía, soñé que te abrazaba en mis brazos..." seguía cantando el niño; la hermanita de Michael empezó a relajarse y a dormir con un sueño reparador que parecía que la mejoraba por segundos. "Sigue cantando Michael"... ahora era la voz de la enfermera gruñona que con lágrimas en los ojos no dejaba de pedirle al niño que continuara. "Tu eres mi luz del sol, mi única luz del sol, por favor no te lleves mi sol..."

Al día siguiente... el mismísimo día siguiente... la niña estaba en perfectas condiciones para irse a casa.

La revista "Woman's Day" lo llamo "El Milagro de la canción del Hermano". Los doctores le llamaron simplemente un milagro. Karen le llamo "El Milagro del amor de Dios".

La vida es demasiado buena como para desperdiciarla...

Confía en que Dios sabe que estas exactamente donde debes estar.
Cantares 8: 7
Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos.

Jeremías 31:3
Con amor eterno te he amado, por tanto, te prolongué misericordia.


Extraña forma de nacer

miércoles, 5 de agosto de 2009

Las estrellas serpientes, también llamadas ofiuroideos, suelen ser las más activas y rápidas entre las estrellas de mar. Estos pequeños equinodermos tienen un carácter tímido y retraído que los lleva a permanecer gran parte del tiempo escondidos entre el coral y las piedras del fondo.

Sus brazos son tan flexibles que recuerdan la cola de una serpiente lo que da a estos animales su nombre (del griego ophis, serpiente y ura, cola). Son tan frágiles que, al ser molestada, es probable que uno de sus brazos se desprenda o se parta en pequeños pedazos, esto no será un gran problema para la pequeña estrella que podrá regenerarlo en corto tiempo.

Las estrellas serpiente suelen ser muy abundantes y la familia se divide en 1600 especies diferentes. Entre todas ellas la Ophiactis savignyi posee una particular forma de reproducción. Esta minúscula estrella se reproduce por partición transversal, su cuerpo, originariamente dotado de seis brazos, se partirá formando dos pequeñas estrellas de tres brazos cada una. Cada una de las partes podrá regenerar los brazos faltantes pero sólo regenerará dos de ellos, por lo que se convertirán en dos estrellas de cinco brazos.

A partir de ese momento sólo podrán volver a reproducir sexualmente dando vida a una descendencia de crías de seis brazos que a su vez podrán partirse para reiniciar el proceso. En principio se creía que las savignyi, al igual que otras estrellas se partían para poder escapar de un depredador. Pero hoy se sospecha que, además, esta partición tiene que ver con equilibrar las poblaciones de machos o hembras de un determinado sector.

La prueba de este suceso podría ser que en las zonas donde hay mayor abundancia de hembras son éstas las que menos se parten y en consecuencia los machos se parten más logrando de esta manera estabilizar las poblaciones de machos y hembras para asegurar la reproducción. El éxito de este extraño método reproductivo está demostrado por el hecho de que estas pequeñas estrellas son realmente numerosas en todos los mares del mundo desde el Ártico hasta el Antártico.

Tal vez, como humanos, nos resulte increíble entender que un animal pueda clonarse a si mismo, dividirse en dos animales iguales para duplicar una determinada población. Puede que nos resulte increíble que un pequeño y frágil animal como la estrella serpiente pueda ostentar este tipo de conductas, o incluso no poder entender cómo hacen para saber si lo que están faltando en el territorio son hembras o machos.

Tal vez sea increíble para nuestras mentes humanas, pero es el mar, un lugar donde todo puede pasar. Un lugar donde no existen animales que no sean asombrosos y sorprendentes. Solo se trata de saber buscar ahí, en el fondo, debajo de las piedras para luego dejarse sorprender...

Tito Rodríguez
Director
Instituto Argentino de Buceo

En todo esto llegamos a la conclusión que Dios es increíblemente maravilloso y ha demostrado su maravilla en su creación. Cada cosa en nuestro planeta tiene el sello imborrable de la grandeza divina. El Dios de las cosas grandes, pero también el Dios de los pequeños detalles. Si él se ha interesado en la forma como se reproducen las estrellas serpientes, no crees que él también está interesado en todo lo que te acontece? Toma ánimo, Dios se interesa en ti y no solo en las criaturas del mar.

¿Quién como tú, oh Dios, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, Terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios? Exodo 15:11

Él es el motivo de tu alabanza; él es tu Dios, el que hizo en tu favor las grandes y maravillosas hazañas que tú mismo presenciaste.Deut 10:21


Crucero o buque de guerra

martes, 4 de agosto de 2009

Hace algún tiempo, nuestra iglesia "adoptó" al USS Reuben James, una fragata asignada al Golfo Pérsico. Estuvimos de acuerdo en orar diariamente por la tripulación y enviarles a los marineros cintas grabadas y libros. También les
enviábamos copias de nuestros cultos de fin de semana para que pudieran televisarlos por su sistema interno los domingos en la mañana mientras estaban en alta mar.

Al terminar su asignación en el Golfo, el "Reuben James" atracó en Pearl Harbor. Recibí una invitación para ser huésped de la tripulación durante una breve excursión al Pacífico. Tras una prolija visita a los dormitorios y las cubiertas, tomé mi lugar junto al capitán mientras izábamos ancla y navegábamos hacia las profundas aguas azules con una tripulación de 800. A una distancia de tierra firme segura, el destacamento de cañones disparó unas cuantas rondas desde los masivos cañones del barco.

Mientras que cada marino iba de un lado para otro, observé algo. Todos sabían exactamente cuál era su rol. Cada persona en ese buque tenía un trabajo, una función, una responsabilidad y un propósito para estar allí, esto es, todos menos yo. Yo era el único que estaba de paseo.

En contraste, unos meses más tarde, mi esposa, Anna, y yo tomamos un crucero de tres días alrededor de las islas para refrigerio y descanso. En cubierta, observe a 400 seres humanos, perezosos y dorados por el sol, circulando alrededor de la piscina mientras 40 obreros uniformados se desplazaban a su alrededor tratando de mantenerlos felices.

En un momento de reflexión escuché al Señor decirme: "Mi iglesia necesita ser un barco de guerra y no un crucero de vacaciones. Si hemos de penetrar la oscuridad y rescatar almas con las que nos encontremos, no podemos ser un barco de espectadores. Todos necesitan saber por qué estamos abordo".

Tomado de "Haciendo Iglesia como Equipo" por Wayne Cordeiro
(Regal)

¡Vamos! ¡Salga usted y anime a sus tropas! Si no lo hace, juro por el Señor que para esta noche ni un solo soldado se quedará con usted. ¡Y eso sería peor que todas las calamidades que Su Majestad ha sufrido desde su juventud hasta ahora!» II Sam 19:7

Timoteo, hijo mío, las cosas que te pido hacer están de acuerdo con las profecías que se dijeron acerca de ti. Si cumples con ellas serás como un buen soldado que sabe pelear. I Tim 1:18