Tiempo de Actuar

miércoles, 25 de marzo de 2009

La mujer se rió cuando me contó de la vez que despertó a su esposo para decirle que estaba de parto y que tenía que ir al hospital. Él saltó de la cama, cayó de rodillas, y dijo: «Cariño, vamos a orar.» Ella le dijo que no era el momento de arrodillarse a orar. Era el momento de vestirse y salir para el hospital. ¡Era tiempo de actuar!

Ese fue el tipo de mensaje que Dios le dio a Moisés cuando dijo de los israelitas: «¿Por qué clamas a mí?» (Éxodo 14:15). Poco antes, Faraón había permitido a los israelitas salir de Egipto, pero entonces cambió de parecer (vv.5-6). Queriendo traerlos de vuelta, él y su ejército los persiguieron (vv.7-9). Los israelitas se aterrorizaron cuando vieron que los egipcios se acercaban. Estaban atrapados en la costa del mar Rojo sin poder ir a ninguna parte. Pero Moisés aseguró a Israel que Dios los libraría. Ese era el momento de actuar, no de clamar a Él. Era hora de pasar «por en medio del mar, sobre tierra seca» (v.16).

Hay un tiempo adecuado para todo (Eclesiastés 3:1), incluyendo un tiempo de orar y un tiempo de actuar. Cuando vemos a alguien a quien le falta comida y ropa, es correcto suministrar lo que necesitan (Santiago 2:15-16). A veces necesitamos confiar en Dios y tomar medidas inmediatamente.

Pecas

martes, 24 de marzo de 2009

Dios tiene maneras creativas y aún divertidas para comunicarse con nosotros, para llamar nuestra atención y guiarnos... sólo tenemos que estar atentos y, por supuesto obedecerle. Esto nos muestra la anécdota de Juan, un joven creyente a quien le habló Dios de una manera muy singular.

Juan aguardaba el autobús para regresar a casa. Aburrido por la larga espera, comenzó a mirar a su alrededor. Cerca de donde él se hallaba había un puesto de revistas y Juan echó un vistazo por las diferentes ediciones, y, de manera casi imperceptible, sus ojos lograron captar portadas de revistas pornográficas que se vendían allí.

El muchacho, amante de Dios, retiró por supuesto, la vista de aquellas publicaciones rápidamente.No obstante, los minutos pasaban y el autobús continuaba sin llegar. Juan volvió a mirar, esta vez, de manera un poco más detenida las revistas y, se detuvo un poquitín más de tiempo en las portadas donde aparecían fotografiadas chicas guapas semidesnudas.

Así como el tiempo pasaba, Juan regresaba la vista a esas revistas y antes de que se diera cuenta se hallaba analizando con más detalle aquellas fotografías que comercialmente se conocen como eróticas o "artísticas".

De pronto, la bocina de un camión materialista provocó un sobresalto en Juan; el chofer, al pasar por la calle había sonado la bocina y Juan, dando un brinco por el susto, miró hacia el camión instantáneamente.
Lo que sucedió a continuación dejó sin aliento al muchacho, escrito en el tumbaburros del camión materialista se hallaba la siguiente frase: Pecas. Seguramente, el dueño de aquel transporte lo había rotulado así debido a algún apodo suyo o de algún familiar (en algunas poblaciones se le dice así a las personas que tiene muchas "pecas", pequeños lunares por toda la cara y extremidades), pero para Juan el mensaje fue directo: ¡PECAS!Reaccionó como un soldado de Dios: "sí, Señor, tienes razón, estoy pecando, perdóname por quedarme mirando esas revistas".


Y, acto seguido, se alejó lo más que pudo del puesto, sorprendido y atónito de la manera en que había sido librado de la tentación: Dios había echo sonar una bocina para captar su atención y luego dio el mensaje contundente!!!1 Corintios 10:13No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

Triunfo Final

lunes, 23 de marzo de 2009

Luego de perder por solo un voto sus elecciones para alcalde en Hickory, Mississippi en 1993, Charlie Lewis se mudó a Michigan. Decidió gozar de la vida tranquila de un retirado, creyendo que el pedido de recusación de las elecciones que había solicitado al tribunal era poco probable que sucediese. Y entonces ocurrió un llamado telefónico inesperado, solicitando que regresara a Mississippi. El Tribunal Supremo del estado había anulado tres votos ausentes para Wayne Griffith, el alcalde residente, quedando sin efecto su victoria y convirtiendo a Lewis en el ganador por un margen de dos votos: 115 a 113."Habían sido más de dos años", dijo Lewis, de setenta y dos años de edad en respuesta a la noticia. "Supuse que me habían olvidado... creo que cuando se llega a mi edad se aprende a digerir pacientemente las cosas". No obstante, estaba entusiasmado con la decisión del tribunal y las oportunidades que le aguardaban.Lewis se convirtió en el primer alcalde de color de la pequeña ciudad de quinientos residentes, en las colinas de arcilla roja del este de Mississippi."He esperado un poco, pero la ley se tomó mucho tiempo", dijo.La espera puede quitar algo del entusiasmo de la victoria, pero si la causa es buena, la espera nunca destruye el gozo del triunfo final.Prefiero fracasar en una causa que algún día triunfará,que triunfar en una causa que algún día fracasará.2 Corintios 2:14Pero gracias a Dios, que en Cristo siempre nos lleva en triunfo.